Amodiño: con cuidado, lentamente, hacer bien las cosas. “Amodiño” es también una forma de vida, de tomarse las cosas con calma y hacerlas bien, de disfrutar del momento y recrearnos en el camino, no en la meta.
Características de todos los alojamientos
Amodiño: la morada en paz, el descanso sosegado.
Gozar de la comodidad, de la amistad de entorno. Experimentar sensaciones sencillas, disfrutar de la naturaleza con quietud y sosiego. Escuchar lo que podemos narrar, amar y sonreír. Sentir.
Amodiño le desea una estancia generosa, hábito maravilloso, delicado, que aquí, de nuevo puede sentir, sentidos generosos que dan sin recibir nada a cambio. Sentir y compartir momentos especiales, únicos.
Gozar de la comodidad, de la amistad de entorno. Experimentar sensaciones sencillas, disfrutar de la naturaleza con quietud y sosiego. Escuchar lo que podemos narrar, amar y sonreír. Sentir.
Volver a escuchar, a atender con el corazón tranquilo, con el alma serena y abierta, sin pasión, sin deseo, sin juicio ni opinión. Observando ese rio que te enseña, que está en todas las partes, en su fuente, en su desembocadura, en la cascada, en la balsa, en la catarata, en el mar y en la montaña, en todas las partes a la vez, donde, para el, solo existe el presente y desconoce la sombra del futuro. El Miño. Amodiño.
Cada tierra es un mundo de vida y de sueños y más en estas laderas de la Ribeira Sacra, auténtico privilegio…recorrer esta parte del país con el sentimiento de que tiene un norte y un sur, que es sutil y de luces huidizas en sus pendientes llenas de árboles y bancales vitivinícolas…respiremos conscientemente, en armonía, que la música de la naturaleza de este santuario vivo hará que nos encaminemos hacia lo transcendente.
Xabier Limia Gardón
En una orilla, del lado de O Saviñao, donde hay más villa que del lado de Chantada, aunque ambos lados del rio Miño dan lugar a Belesar, se encuentra Amodiño, la morada en paz, el descanso sosegado.